Y llegamos a este espacio exactamente como probablemente llegaste vos — buscando formas de sentirnos mejor sin complicarnos demasiado la vida.
Durante años ignoramos las señales que nos daba el cuerpo. El cansancio constante, la dificultad para desconectarnos al final del día, los pensamientos que no paraban. Pensábamos que era normal, que así era el ritmo de las cosas.
Fue de a poco, con pequeños cambios, que empezamos a notar la diferencia. Primero un aceite esencial en la mesita de noche. Después un mat de yoga que acumulaba polvo hasta que un día lo usamos de verdad. Después la meditación, los sahumerios, el difusor. Nada dramático. Nada que requiriera una transformación total de vida.
Solo hábitos simples, incorporados de a uno.